Cuando la vida no tiene sentido
Cuando la vida no tiene sentido.
- ¿Te ha pasado alguna vez que cosas suceden como en círculo?
- ¿Sientes que andas como en un bosque, donde ya has transitado el camino una y otra vez?
- No te explicas por qué vuelves ahí, y le pides a Dios, lo has intentado, has hecho todo lo «humanamente» posible.
- Aun así nada cambia
En las escrituras Dios nos da la respuesta a estas y otras interrogantes.
Libro de Josué 7:1 sucede una historia que se aplica en tres partes que es relevante a nuestra vida el día de hoy y a esa situación que sentimos que no está cambiando.
Pidamos a nuestro Señor Jesucristo que nos abra los oídos al entendimiento de las escrituras.
En esta enseñanza vamos a traer cinco aspectos que nos ayudarán a cambiar nuestra situación, a la situación que el Señor quiere que tengamos.
Los cinco aspectos a tratar son:
- Israel victoriosa, Todo lo que Dios hizo por su pueblo en diferentes áreas.
- Israel pierde la bendición, El pecado de uno.
- Reconciliación, oración de Josué al no entender la situación.
- Consecuencia del pecado, la ira de Dios.
- Restauración, Dios se vuelve de nuevo a bendecir a su pueblo.
Israel de victoria en victoria
Vemos a una Israel que Dios ha traído de bendición en bendición. Muchos milagros, prodigios, Dios ha hecho cosas increíbles.
(Jos 1:5–7).
5 Durante todos los días de tu vida, nadie será capaz de enfrentarse a ti. Así como estuve con Moisés, también estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré.
6 »Sé fuerte y valiente, porque tú harás que este pueblo herede la tierra que les prometí a sus antepasados. 7 Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te ordenó. No te apartes de ella para nada; sólo así tendrás éxito dondequiera que vayas.
Versículo: (Jos 1:5–7).
Reflexiona
- ¿Qué ha hecho Dios en tu vida hasta hoy?
- ¿De qué estás agradecido? Salud, familia, trabajo.
- ¿Puedes contar las bendiciones de Dios?
Israel Pierde la bendición
Luego vemos que algo se detuvo, todo dejo de tener sentido el pueblo de Dios que había vencido ejércitos más grandes, fue derrotado por uno más pequeño.
Se perdió la bendición de Dios por el pecado de Acán.
-
Dios había dado una orden: Josué 6:19
- 19 El oro y la plata y los utensilios de bronce y de hierro pertenecen al Señor: colóquenlos en su tesoro.»
-
Pero uno pecó contra Dios: Josué 7:1
- Sin embargo, los israelitas desobedecieron al Señor conservando lo que él había decidido que fuera destinado a la destrucción, pues Acán hijo de Carmí, nieto de Zabdí y bisnieto de Zera, guardó para sí parte del botín que Dios había destinado al exterminio. Este hombre de la tribu de Judá provocó la ira del Señor contra los israelitas.
- Guardo parte del botín.
- La gran pregunta es ¿POR QUÉ?
- Había visto milagros todo el tiempo.
- No falta nada.
- Dios siempre estuvo con ellos.
No solo eso:
- Su circulo cercano lo sabía, v 7:20 y aun así estuvieron de acuerdo, no tuvieron temor de Dios.
- Acán le replicó: Es cierto que he pecado contra el Señor, Dios de Israel. Ésta es mi falta: 21 Vi en el botín un hermoso manto de Babilonia, doscientas monedas de plata y una barra de oro de medio kilo. Me deslumbraron y me apropié de ellos. Entonces los escondí en un hoyo que cavé en medio de mi carpa. La plata está también allí, debajo de todo.
- No tuvieron fe en Dios, recogieron riquezas, pusieron eso primero delante de Dios, idolatría.
- Tuvieron más fe en lo que podían ver en el momento.
- Deseo más su pecado que a Dios. Se deslumbró
¿Qué te está deslumbrando que no es Dios?
Josué no entiende y le pregunta a Dios, esto no tiene sentido.
Josué 7: 7 Josué le reclamó a Dios:
—Señor y Dios, ¿por qué hiciste que este pueblo cruzara el Jordán, y luego lo entregaste en manos de los amorreos para que lo destruyeran?
- Josué no entendía qué había pasado, como muchas veces nosotros no entendemos qué está pasando.
- Pero por el pecado de uno, que se dejó deslumbrar, por tener más fe en lo que tiene a la mano y por no confiar en Dios.
La respuesta de Dios:
Josue 7:10 - 13
Y el Señor le contestó:
—¡Levántate! ¿Qué haces allí postrado? 11 Los israelitas han pecado y han violado la alianza que concerté con ellos. Se han apropiado del botín de guerra que debía ser destruido y lo han escondido entre sus posesiones. 12 Por eso los israelitas no podrán hacerles frente a sus enemigos, sino que tendrán que huir de sus adversarios. Ellos mismos se acarrearon su destrucción. Y si no destruyen ese botín que está en medio de ustedes, yo no seguiré a su lado.
¿Cuál es tu botín escondido? ¿Qué es lo que Dios te está hablando en este momento?
La consecuencia del pecado de Acán
25 Josué exclamó:
—¿Por qué has traído esta desgracia sobre nosotros? ¡Que el Señor haga caer sobre ti esa misma desgracia!
Entonces todos los israelitas apedrearon a Acán y a los suyos, y los quemaron. 26 Luego colocaron sobre ellos un gran montón de piedras que sigue en pie hasta el día de hoy. Por eso aquel lugar se llama valle de Acor. Así aplacó el Señor el ardor de su ira
La ira de Dios que afecta toda tu descendencia y todo lo que haces
Nahum 1: 2-3
El Señor es un Dios celoso y vengador.
¡Señor de la venganza, Señor de la ira!
El Señor se venga de sus adversarios;
es implacable con sus enemigos.
3 El Señor es lento para la ira,
imponente en su fuerza.
El Señor no deja a nadie sin castigo.
Camina en el huracán y en la tormenta;
las nubes son el polvo de sus pies.
Entonces cómo podemos hacer para cumplir lo que dice:
Josué 7:13
¡Levántate! ¡Purifica al pueblo! Diles que se consagren para presentarse ante mí mañana, y que yo, el Señor, Dios de Israel, declaro: “¡La destrucción está en medio de ti, Israel! No podrás resistir a tus enemigos hasta que hayas quitado el oprobio que está en el pueblo.”
NO PODEMOS, PERO VINO CRISTO
1 Jn 2:2
2 Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino por los de todo el mundo.
Romanos 3:21–26
Pero ahora, sin la mediación de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, de la que dan testimonio la ley y los profetas. 22 Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, 23 pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, 24 pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. 25 Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia. Anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados; 26 pero en el tiempo presente ha ofrecido a Jesucristo para manifestar su justicia. De este modo Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús.
Cristo vino apagar la ira de Dios para que tú y tu descendencia puedan levantarse, purificarse y consagrarse.
Hermanos levantemos nuestras manos en agradecimiento a nuestro Señor Jesús que por medio de su vida, nos perdona de todos nuestros pecados y podemos acercarnos al trono de la gracia.
Heb 4:15–16
Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. 16 Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.
El día de hoy Dios quiere devolverte la felicidad, quiere que te levantes, que te purifiques, y que te consagres, vivir una vida en Cristo.
No guardes tu pecado debajo de tu tienda, ya Dios sabe que está ahí.
Mejor acércate y dile:
Salmos 51
Ten compasión de mí, oh Dios,
conforme a tu gran amor;
conforme a tu inmensa bondad,
borra mis transgresiones.
2 Lávame de toda mi maldad
y límpiame de mi pecado.
3 Yo reconozco mis transgresiones;
siempre tengo presente mi pecado.
4 Contra ti he pecado, sólo contra ti,
y he hecho lo que es malo ante tus ojos;
por eso, tu sentencia es justa,
y tu juicio, irreprochable.
5 Yo sé que soy malo de nacimiento;
pecador me concibió mi madre.
6 Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo;
en lo secreto me has enseñado sabiduría.
7 Purifícame con hisopo, y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
8 Anúnciame gozo y alegría;
infunde gozo en estos huesos que has quebrantado.
9 Aparta tu rostro de mis pecados
y borra toda mi maldad.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
11 No me alejes de tu presencia
ni me quites tu santo Espíritu.
12 Devuélveme la alegría de tu salvación;
que un espíritu obediente me sostenga.
13 Así enseñaré a los transgresores tus caminos,
y los pecadores se volverán a ti.
14 Dios mío, Dios de mi salvación,
líbrame de derramar sangre,
y mi lengua alabará tu justicia.
15 Abre, Señor, mis labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
16 Tú no te deleitas en los sacrificios
ni te complacen los holocaustos;
de lo contrario, te los ofrecería.
17 El sacrificio que te agrada
es un espíritu quebrantado;
tú, oh Dios, no desprecias
al corazón quebrantado y arrepentido.
18 En tu buena voluntad, haz que prospere Sión;
levanta los muros de Jerusalén.
19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
los holocaustos del todo quemados,
y sobre tu altar se ofrecerán becerros.
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